Tic, toc. Estos minutos no volverán. No hay botón de pausa para la vida y pensar en ello puede ser aplastante. Por eso preferimos ignorar las manecillas que marcan el paso del tiempo… hasta que no nos queda más. Llega la fecha de entrega. Los niños salen del hogar. La enfermedad nos postra en la cama donde daremos nuestros últimos suspiros. En esos momentos miramos atrás y nos preguntamos a dónde se fueron todos esos días, todas esas semanas, esos meses y esos años. ¿En qué los invertimos? Entonces viene el pesar. Sigue leyendo «6 consejos para ser un buen Mayordomo del Tiempo»