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Esto me pasa seguido…

Jesús te conoce. Y te conoce tan bien que sabía que ibas a preocuparte. Por eso Él habló de la preocupación que sentimos a diario. Hoy quiero recordarte lo que Jesús habló acerca de esto:

«No vivan preocupados pensando qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner. ¿Acaso la vida consiste sólo en comer? ¿Acaso el cuerpo sólo sirve para que lo vistan?

Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¿Acaso no son ustedes más importantes que ellos? ¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más?

Aprendan de las flores que están en el campo. Ellas no trabajan para hacerse sus vestidos. Sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón se vistió tan bien como ellas, aunque tuvo muchas riquezas.

Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía

no han aprendido a confiar en Dios! Ya no se preocupen preguntando qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner.

Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes no se desesperen por esas cosas. Su Padre que está en el cielo sabe que las necesitan.

Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Todo lo demás, él se los dará a su tiempo. Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día. Mateo 6:25-34 (Biblia Traducción Actual)

Así que, amig0(a), pon tus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ti. 1 Pedro 5:7 (TLA)

No te preocupes por nada. Más bien, ora y pídele a Dios todo lo que necesitas, y se agradecido. Así Dios te dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo. Filipenses 4:6,7 (TLA)

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6 (NVI)

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Gálatas 6:9 (NVI)

Todos ustedes, los que confían en Dios, ¡anímense y sean valientes! Salmos 31:24 (TLA)

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Para que Pasa las Pruebas

Hoy quiero hablarte de las pruebas, que todos pasamos en varios momentos.

Cuando una prueba se va viene otra, por eso Pedro nos dice:«Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito. Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.» 1 Pedro 4:12-13 (Nueva Versión Internacional)

Y Santiago nos da el motivo de que esto suceda: «Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.» Santiago 1:2-4 (NVI)

Es decir que debes alegrarte porque a la prueba debes mirarla como una oportunidad para vencer y crecer!

Además Santiago nos dice: «Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.» Santiago 1:5-6 (NVI) Es decir que Dios también nos da las herramientas para pasar esa prueba. Dios jamás nos pediría que hiciéramos algo que no podamos hacer.

«Pues este justo (Lot), que convivía con ellos y amaba el bien, día tras día sentía que se le despedazaba el alma por las obras inicuas que veía y oía. Todo esto demuestra que el Señor sabe librar de la prueba a los que viven como Dios quiere.« 2 Pedro 2:8-10 (NVI)

Amigo(a), el SEÑOR te dice: «Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.» Salmos 32.8

«El ojo de Jehová está sobre los que lo temen, sobre los que esperan en su misericordia,  para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempo de hambre.» Salmos 33.18-19

Si tienes temor de Dios puedes confiar en que Él esta mirándote, así como un padre mira a su hijo para velar por su protección. Aunque tu no sepas hacia donde estas caminando, Dios sí lo sabe y puedes confiar en que si vas por un lugar peligroso, Él te llamará la atención para protegerte.

El temor a Dios nos lleva a cumplir con la ley, con respecto a esto Santiago nos dice: «Quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.» Santiago 1.25

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Mi Corazón Está Dispuesto, Oh Dios… Salmos 108:1a

Cuando alabamos, adoramos, oramos; le decimos al Señor que estamos dispuestos para Él. ¿Qué implica esto?

La disposición es más que un solo decir “cuenta conmigo”. El disponer es una acción de entrega y compromiso que hace revisar qué nos mueve en nuestra vida. Y el estar dispuesto no es una acción fácil.

Revisemos la definición de la palabra para entender un poco mejor qué significa estar dispuesto.

Disponer: Colocar, poner las cosas en orden o en la situación necesaria para lograr un fin.

Para disponer de algo primero debemos tenerlo. No puedo lograr algo si no tengo los recursos para hacerlo. En nuestro caso, Dios nos ha bendecido con capacidades, dones. Todos tenemos recursos, de hecho con ellos trabajamos, estudiamos, nos movemos, vivimos. Es interesante ver con qué facilidad podemos enumerar los recursos con los que nos movemos día a día; pero si hacemos una lista paralela de nuestros recursos dispuestos para la obra de Dios, puede que esta sea un poco más corta… ¿Cuáles son las capacidades que Dios nos regaló? ¿las conozco, las he explorado? ¿Las uso para la obra?

Para disponer tenemos que ordenar las cosas.

Simplemente no puedo realizar una empresa si primero no he ordenado la situación para llevarla a cabo: si quiero realizar un viaje debo ordenar la lista de las tareas y así disponer las cosas: el tiempo con el que cuento, el dinero que necesito, el vehículo, etc. Y sin duda algunas cosas son más importantes que otras.

Pero no resulta fácil ORDENARNOS. Ordenar, significa establecer una jerarquía, dar un lugar a cada cosa. Y allí es donde a veces fallamos. El lugar donde ponemos nuestro corazón, donde dejamos nuestra vida; las prioridades, las urgencias que llenan nuestro tiempo día tras día, hacen alejar nuestro corazón de la disposición al Señor. ¿Cuáles son las prioridades que dominan nuestro corazón? ¿Creamos la situación necesaria para los fines de Dios? ¿Debemos reorganizar los lugares de nuestro corazón donde están puestos nuestros intereses?

¿Acaso tenemos un corazón dispuesto?

Un corazón dispuesto ha colocado a Dios en su lugar y ha ordenado todo según la voluntad del Padre.

Un corazón dispuesto ha entendido cuáles son los recursos con los que el Creador lo ha dotado y los reconoce como instrumentos exclusivos de su autor.

Un corazón dispuesto ha comprendido que lo principal es el propósito para el cual hemos sido creados.

El corazón es el motor de nuestra vida y un corazón dispuesto bombea en la dirección que el Señor guía, porque ha ordenado todo según su voluntad.

Revisemos nuestro corazón, ordenemos nuestras prioridades para que Dios disponga de nosotros.