Hace unas semanas, un amigo me apartó después de nuestra reunión del grupo de comunidad. Habíamos terminado con unos veinte minutos de oración, tras el tiempo de conversación, y él se sentía retado pero también animado. Me dijo: «He sido cristiano por décadas, pero nunca he aprendido a orar». Luego añadió: «Sé que debo orar, pero no sé cómo hacerlo. Me encanta estudiar la Biblia y disfruto servir. Pero, por alguna razón que no puedo explicar, simplemente no oro de verdad». Sigue leyendo «La Verdadera Razón por la que nos Cuesta Orar»