Una de las misioneras compartió con el resto del equipo cómo el día anterior, mientras estaba en el coche de camino a casa, se cruzó en la carretera con un hombre que iba cargado con muchas bolsas. Este hombre avanzaba lentamente y con pasos cortos a causa de su pesada carga. Ella se paró a su lado, y se ofreció a ayudarle, dejándole que subiese en su coche. Sigue leyendo «¿Ya no Descansas?»