¿Has orado pidiendo algo grande y todavía parece que no has recibido nada significativo (al menos bajo tu punto de vista)?
Bill Johnson nos dice que “es frecuente que cuando le pedimos grandes cosas a Dios, Él responda a nuestras oraciones con una sencilla semilla. Dicho de otra manera, en vez de concedernos el roble que pedimos, nos da una bellota. Esto nos permite crecer al mismo tiempo que crece esa semilla en nuestras vidas”.
Hoy empezamos una serie sobre “El poder que transforma el mundo”. La meditaciones de los próximos días son libremente inspiradas de un libro escrito por Bill Johnson, titulado “The power that changes the world” (El poder que transforma el mundo)
Llegamos al final de nuestra serie sobre las promesas de Dios, y para concluir este recorrido, me gustaría dejarte varias promesas que Dios preparó para ti y para mí en su Palabra.
Las promesas de Dios son de libre acceso, como hemos visto, y son accesibles en todo tiempo, hasta que nuestro glorioso Salvador Jesús vuelva. ¡Sí, las promesas de Dios no tienen fecha de caducidad!
Ya que estamos avanzando en nuestra serie sobre las promesas de Dios, me gustaría hacerte esta pregunta: ¿Cuál es tu actitud frente a las promesas? ¿Cómo reaccionas cuando buscas una promesa de Dios en Su Palabra? ¿Tienes una actitud de expectativa, de gozo, o de temor? ¿Tienes fe, o más bien dudas?