Vivimos en una sociedad que nos empuja permanentemente hacia el consumo. Sin embargo, no creo que una casa, un coche o el último smartphone puedan satisfacer las necesidades profundas de nuestro corazón, aunque tenerlos sea algo agradable. Nos gusta creer que la felicidad está en lo que poseemos.
Nuestro corazón tiene sed de algo mucho más grande y majestuoso: Jesús. Solo Él puede satisfacer nuestras necesidades, ya que nuestra plenitud se encuentra en Jesucristo (Colosenses 2:10) Sigue leyendo «¿Estás contento con lo que tienes?»
En medio de tus muchas ocupaciones diarias, hoy quiero invitarte a que te detengas por un instante, a que levantes tus ojos al cielo y a que medites sobre la majestad de la morada de Dios. Echa un vistazo a tu alrededor y observa cómo la tierra resuena con Su perfección, cómo la naturaleza se hace eco de Su belleza y Su sensibilidad.
¿Conoces el poder de la alabanza? Un canto que levanta el Nombre de Jesús tiene mucho poder. Cuando cantamos de todo corazón al Señor, además, eso trae liberación a nuestras vidas.
Aunque quizá tu ánimo esté un poco bajo en estos momentos, me gustaría animarte en este día a conservar tu fe en Dios.
Me gusta mucho este nombre de Jesús: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (