¿Sabías que existe el Día Internacional de la Paz? Se celebra el 21 de septiembre, con el deseo de que durante ese día cesen todas las hostilidades y los conflictos en el mundo.
Es una iniciativa muy bonita, que comenzó Jesús hace mucho tiempo. Sí, Jesús nos invita a ti y a mí a ser pacificadores, a llevar la paz allí donde vayamos.
“En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: ’Paz sea a esta casa.’ Si hay allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; pero si no, volverá a vosotros” (Lucas 10:5-6).
¿Qué cosas puedes hacer en tu día a día para transmitir esa paz a los demás? Sigue leyendo «¿Quieres ser un pacificador?»
El enfado es una emoción humana que Dios no condena. El Señor entiende que, en ocasiones, podamos enfadarnos. ¡Eres un ser humano, no un superhéroe! En sí mismo, enfadarse no es pecado. De hecho, el Señor en ocasiones se enfada (mira
Nuestro corazón no es siempre tan puro como nos gustaría. En ocasiones, de hecho, nos decepciona: nos lleva a criticar, a enfadarnos con los demás, a tener pensamientos negativos, a enfadarnos…
Imagínate: estás en la autopista. La carretera es bonita, está despejada, y vas escuchando tranquilamente las canciones del último álbum de tu artista favorito. Todo va bien. De repente, otro conductor aparece de la nada, te adelanta y se pone justo delante de ti, obligándote a pisar el freno para evitar chocar con él. ¿Cuál es tu reacción?
¿Recuerdas los sueños que tenías cuando eras pequeño(a)? Para aquellos que han tenido un buen padre en su infancia, generalmente solo deseaban una cosa cuando eran pequeños: ¡ser como su “Papá”! Tener el mismo oficio que “Papá”, practicar el mismo deporte que “Papá”…